Análisis a ocho años de relación estratégica del Acuerdo de Asociación Económica México-Japón.

Contribución de Carlos Cordero, candidato a la Maestría en Relaciones Internacionales y Cooperación  de la 

Universidad de Guadalajara 

 

 

 

Estudio realizado como prácticas profesionales en la Oficina de representación en Tokio de la Secretaría de Economía durante los meses de marzo y abril del 2013.

 

1.- INTRODUCCIÓN

En abril de 2013 se cumplieron ocho años de la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación Económica (AAE) México-Japón. Durante este periodo, las exportaciones de México a Japón se expandieron de 2,400 millones de dólares en 2005, a 4,400 millones de dólares en 2012, lo que representa un aumento de 83%.

 

Los acuerdos comerciales representan una oportunidad para facilitar y ampliar la participación en los mercados internacionales. El AAE México-Japón ha traído beneficios mutuos en dos sentidos: diversificando el destino de sus exportaciones y detonando el crecimiento en ambas economías con el fortalecimiento de las cadenas de producción, como la automotriz en el Bajío mexicano; resultado del flujo de inversiones.

 

Como consecuencia de este acuerdo, las relaciones entre México y Japón se han estrechado, aumentando la presencia de los capitales japoneses en el mercado mexicano, y expandiendo el mercado para los productos mexicanos en Japón. Al inicio del acuerdo, fueron las grandes compañías mexicanas las que pudieron beneficiarse de éste, debido a su volumen de comercio y capital. Aeroméxico, Altex, Bocar, Kidzania, Metalsa, Mexichem, San Luis Rassini y SuKarne ya realizan operaciones directas en Japón y cuentan con oficinas en ese país. Sin embargo, las Pymes mexicanas también encuentran beneficios en el acuerdo, ya sea a través de la exportación de sus productos, o bien al integrarse en la cadena de suministro de las compañías japonesas en México.

 

Japón es el segundo destino de las exportaciones agroalimentarias de México, en el que el país se posiciona como el principal exportador de productos como aguacate, calabaza, limón persa, mango y melones, así como líder proveedor de atún de aleta azul. Otros productos que se están exportando con éxito en el mercado japonés son jugo de naranja, carne de res, carne de cerdo, miel de abeja y bebidas alcohólicas como el tequila y cerveza.

 

 

 

 

2. ANÁLISIS GENERAL DE RESULTADOS

Durante los ocho años de vigencia del acuerdo, el comercio entre ambas naciones ha crecido a un ritmo promedio del 12% anual, sólo pausado por los efectos de la recesión económica internacional de 2008-2009. Pese a este hecho, las exportaciones mexicanas a Japón han conseguido duplicarse respecto al volumen registrado en 2005.

 

Si bien la relación comercial presenta un déficit para México, el crecimiento porcentual de las exportaciones a Japón es mayor al de las importaciones, llevando a una reducción paulatina de dicho desequilibrio. Así, el mercado japonés se ha ido abriendo a los productos mexicanos.

 

 

 

 

Uno de los objetivos principales de la firma del AAE era abrir oportunidades para el sector manufacturero y los productores agropecuarios mexicanos en el mercado internacional, además de promover a México como destino de inversiones. Esto hizo atractivo el acuerdo para Japón, ya que buscaba ampliar su participación en el mercado latinoamericano y la cercanía de México con Estados Unidos le propiciaba mayores ventajas logísticas para introducirse en el mercado norteamericano a través del NAFTA.

Algunos sectores de México han aprovechado de manera destacada las ventajas del Acuerdo. Uno de ellos es el sector agropecuario, ya que prácticamente una cuarta parte de las exportaciones totales de México a Japón corresponden a productos agrícolas. Otro sector es el de los bienes de consumo, en el que participan las exportaciones de textiles, aparatos de telecomunicación móvil y electrodomésticos. Finalmente, el correspondiente a bienes de capital, que incluye autopartes, o componentes electrónicos y ópticos. En conjunto, estos tres sectores representan el 80% del volumen de las exportaciones mexicanas a Japón, los cuáles han aumentado constantemente, con excepción del año 2009.

 

 

 

 

Inversiones
En cuanto a las inversiones japonesas en México, los montos de éstas han aumentado considerablemente desde 2005 a la fecha, debido a que las firmas japonesas han ampliado su red de producción en el país. Durante el primer año del acuerdo, las empresas japonesas representaban únicamente el 19 por ciento del total de empresas asiáticas con flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) mientras que en 2012 alcanzaron el 43 por ciento. Este hecho posicionó a Japón como el primer inversionista de Asia en México. En 2012 Japón consiguió ser el segundo mayor inversionista en México con más del 10% del total de la IED. Así, los inversionistas japoneses han aprovechado la competitividad mexicana para aumentar sus niveles de rendimiento.
 
 
 
 
 
3. INSTITUCIONES Y PROGRAMAS.
Otro de los beneficios de este acuerdo es la red de conexiones institucionales generada entre las diferentes instancias de ambos países; ampliando las representaciones oficiales en el exterior para poder ofrecer asesoría oportuna a las empresas que participan en el comercio entre ambas naciones. Además de los incentivos del propio AAE, la promoción del gobierno mexicano a través de sus oficinas de Representación, entre las que destacan Secretaría de Economía, ProMéxico y Sagarpa, ha sido fundamental para atraer inversiones e impulsar el comercio en sectores claves.
El éxito del tratado es el producto de los esfuerzos conjuntos tanto del sector público, a través de la Secretaría de Economía y el Ministerio de Economía, Comercio Exterior e Industria japonés (METI, por sus siglas en inglés); como también por la participación del sector privado a través de instituciones como Keidanren y COMCE, encargadas de promover los intereses de los industriales de cada nación en el exterior.
 
 
 
 
4. ANÁLISIS DESGLOSADO DE EXPORTACIONES POR SUB-SECTORES 2012.
Si bien el acuerdo ha impulsado el comercio de bienes entre ambas naciones, en particular ha sido la industria automotriz la que ha capitalizado mayormente estos beneficios, al conjuntar tanto un aumento en los flujos comerciales como una participación mayor en la captación de inversiones. Los principales sectores beneficiados de ello, han sido el agropecuario, las manufacturas y las materias primas.
Los esfuerzos conjuntos de las representaciones mexicanas en Japón y los gobiernos locales, que diseñaron programas de estímulo para atraer a los inversionistas, logrando durante los últimos 4 años consolidar el corredor industrial automotriz en el Bajío mexicano. De esta forma, la industria automotriz japonesa ha podido fortalecerse empleando las capacidades y ventajas que ofrece México, y este hecho ha consolidado a nuestro país como el octavo fabricante global de automóviles, así como el quinto productor mundial de auto partes, superando a Corea del Sur.
Sin embargo, existen otros sectores que también han presentado un crecimiento favorable aprovechando los beneficios del acuerdo. Para profundizar en el análisis de los resultados, hay que recurrir a la clasificación del sistema armonizado de clasificación arancelaria que divide sus códigos en 9 grandes grupos, como lo muestra la tabla 2. En 2012, los porcentajes de participación por sector en el total de las exportaciones a Japón fue el siguiente:
 
 
 
El sector automotriz está incluido en el rubro de “maquinaria y equipo de transporte” que agrupa casi al 40% del total. Sin embargo, la participación de: animales vivos y alimentos (agropecuarios); artículos clasificados (bienes de consumo); y materias primas, en conjunto aportan casi el 50% del total del volumen de exportaciones.

 

 

 

 

4.1 PRODUCTOS AGROPECUARIOS.

En los últimos años, México se ha consolidado como un importante proveedor de productos agropecuarios. En 2012, el total de las exportaciones agropecuarias a Japón fue de $970 millones de dólares, cumpliendo con los más altos estándares de calidad así como con los requisitos en materia sanitaria y fitosanitaria que demanda uno de los mercados más exigentes del mundo.

 

 

 

 

  

4.2 BIENES DE CONSUMO

Otro rubro importante que contribuye a expandir el volumen de las exportaciones son los bienes de consumo, integrados por artículos como electrodomésticos, calzado, ropa y muebles, que en conjunto representan el 16% de las exportaciones. La clasificación de “instrumentos científicos y de precisión” representan el 63% de esta partida. Las exportaciones de dichos productos han mantenido un crecimiento sostenido, ya que durante los últimos tres años pasaron del 45% del total de este rubro al 63%.

 

 

 

 

4.3 MATERIAS PRIMAS

Otro sector importante en el que México ha conseguido ampliar sus exportaciones a Japón son las materias primas, en especial los minerales, que en conjunto aportan un 12% del total de las exportaciones. La sal es el principal mineral de exportación, y México ha conseguido consolidarse como el principal proveedor para Japón de este insumo.

 

 

Además en los últimos dos años el comercio de cobre, plomo y zinc, ha aumentado su participación de menos del 1% del total de las exportaciones en 2010 a un 17%, 11%, y 8%  respectivamente del total de las exportaciones de este sector. Así, la industria minera comienza a diversificar sus mercados internacionales; junto con los combustibles derivados del petróleo que ya representan el 3% del total de las exportaciones mexicanas a Japón.

 

 

 

 

4.4 MAQUINARIA, TELECOMUNICACIONES Y AUTOTRANSPORTE.

También se ha registrado un considerable incremento en las exportaciones de productos como los dispositivos móviles de telefonía, maquinaria de oficina, aparatos de audio y video lo que muestra una mayor diversidad de comercio de manufacturas.

 

  



5. INVERSIONES

En materia de inversiones, el año de 2012 tocó un máximo histórico debido al aumento de los flujos de capital japonés para el sector automotriz, en particular en la región del bajío. El gráfico 9 nos muestra esta evolución.

 

 

La inversión extranjera directa ha generado entre otros beneficios: la generación de empleos directos e indirectos, a través del fortalecimiento de la cadena de suministro, e inversión en infraestructura. En este sentido, la región del Bajío se ha visto beneficiada de ello, al conseguir la captación de las tres grandes inversiones en materia automotriz anunciadas por Mazda y Honda en 2011 y Nissan en 2012, para construir nuevas plantas de manufactura, en los estados de Guanajuato y Aguascalientes. Estos proyectos han generado la ampliación del puerto interior localizado en la ciudad de Silao, Guanajuato; la modernización de la infraestructura carretera y ferroviaria que conecta a la región con los principales puertos marítimos y cruces fronterizos, así como la atracción de centros universitarios para fortalecer la capacitación el capital humano que ha de participar en estos proyectos. El gráfico 10, nos muestra la distribución proporcional del total de IED japonesa por estado.

Una de las principales ventajas por la cual la región del Bajío se ha posicionado como centro de atracción de las inversiones en el sector automotriz es su posición geoestratégica, que la sitúa en un punto intermedio entre los principales puertos marítimos de México: Manzanillo y Veracruz, facilitando el suministro de insumos provenientes de Asia, así como el flujo de productos terminados hacia Europa y América Latina. Además, la región está conectada con el corredor industrial del norte a través de San Luis Potosí y Nuevo León, permitiendo así el flujo constante de mercancías hacia el mercado norteamericano.

 

 

 

A su vez, los gobiernos de esta región, han diseñado mecanismos de compensación y estímulo a la inversión que han podido capitalizar el esfuerzo de las políticas federales, creando una sinergia y coordinación en la esfera internacional, regional, local, resultando en un proyecto de gran magnitud como es el corredor industrial del Bajío.

Otro de los organismos que han cooperado en la consolidación del Bajío como una región especializada en el sector automotriz ha sido de la Agencia Japonesa de Cooperación Internacional (JICA por sus siglas en inglés). JICA ha desarrollado un programa de fortalecimiento a la cadena de suministro automotriz focalizado en los proveedores regionales, como empresas especializadas en procesos de inyección de plástico, componentes eléctricos, así como autopartes. De esta forma, se ha conseguido no sólo el establecimiento de plantas japonesas, sino además el fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas mexicanas, que con ayuda del programa de están mejorando sus procesos productivos y elevando su competitividad. Se estima que por cada empleo generado directamente, se generan tres empleos más en la cadena de suministro regional.

El gráfico 11 nos muestra la distribución en la generación de empleos por estado, destacando la participación de las empresas japonesas, no sólo en el Bajío, sino también en el norte del país, especialmente en Baja California y Nuevo León. Han sido cerca 40 mil empleos directos los generados por este flujo de inversiones japonesas, que se traducen en 120 mil empleos más generados de forma indirecta a través de la inclusión de pequeñas y medianas empresas regionales en la cadena de suministro.

 

 

 

 

 

6. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.

A ocho años de su inicio, El Acuerdo de Asociación Estratégica México-Japón ha generado beneficios tangibles para ambas naciones. La relación bilateral en materia de comercio e inversiones ha crecido paulatinamente, y en la actualidad Japón es el cuarto socio comercial de México, el segundo de Asia y en 2012 se colocó en la segunda posición en materia de inversión extranjera directa en México. Dicho éxito muestra el esfuerzo conjunto entre gobiernos y sus respectivos organismos de promoción, gobiernos locales, así como una intensa participación por parte de la iniciativa privada. Mientras que Japón se ha convertido en ejemplo del potencial e importancia de los mercados asiáticos, México se ha convertido en una plataforma estratégica para llegar a los mercados de América del Norte y América Latina, gracias a la extensa red de acuerdos comerciales que el país ha firmado en décadas recientes.

Las oportunidades de negocios que se han generado como consecuencia del acercamiento comercial de ambos países, han permitido que tanto las empresas mexicanas como las japonesas se fortalezcan ampliando sus mercados y sus cadenas de producción.

La industria automotriz es el caso de éxito más evidente que ha surgido del AEE, ayudando a catapultar a México como una plataforma exportadora en el continente americano. El impacto a nivel regional, en el Bajío, ha sido enorme, al igual que para grandes empresas y Pymes.

Pero existen otras historias paralelas de éxito. El aumento de exportaciones agropecuarias a Japón es notable, ya que la naturaleza de su mercado es compleja y no cualquier producto puede penetrar en él. La carne de cerdo, el aguacate, el atún de aleta azul son algunos ejemplos de los productos mexicanos que han ganado preferencia entre los consumidores japoneses. Además se detectó un crecimiento relevante en el comercio de varios insumos, especialmente de metales en bruto como cobre y zinc; carbón y combustibles fósiles. Además de los bienes de consumo como la ropa y accesorios para hombres, muebles y textiles. En los bienes de capital destacan los instrumentos científicos y de medición óptica, así como los dispositivos de telefonía móvil, lo que representa un área de oportunidad para el comercio mexicano.

La promoción bilateral de comercio e inversiones debe ser incesante, más aprovechando las nuevas alianzas comerciales que está desarrollando México en la región del Pacífico. Los esfuerzos gubernamentales, tanto a nivel federal como local, en conjunto con organismos de la iniciativa privada muestra el potencial de lo mucho que se puede lograr. Un ejemplo reciente lo representa el programa del Estado de Jalisco por fortalecer la industria joyera, que podría apoyarse en el acuerdo para promover las exportaciones de estos productos a Japón.

Además, es imperativo fortalecer la cooperación tecnológica bilateral, particularmente a través de la colaboración con organismos como JICA. El éxito de los programas de JICA en el ramo automotriz debe reproducirse en otro tipo de industrias. Por ejemplo, una de las áreas claves de promoción económica del nuevo gobierno es el impulso a la generación de energía renovable ya que México cuenta con un gran potencial para su producción pero carece de la tecnología. El potencial es significativo, desarrollando programas de coinversión y vinculando a otras instituciones como la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el Fideicomiso para el Ahorro de Energía Eléctrica (FIDE), empresas privadas y universidades.

 

Las opiniones expresadas por el autor no representan necesariamente la postura oficial de la Secretaría de Economía

 

  

 

 

7. REFERENCIAS.

Banco de México: www.banxico.org.mx

Ministerio de Finanzas Japón www.mof.go.jp

Ministerio de Comercio Exterior e Industria Japón. www.meti.go.jp

Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación www.sagarpa.gob.mx

Secretaría de Economía: www.economía.gob.mx

ProMéxicowww.promexico.gob.mx

Representación de la Secretaría de Economía en Tokio. www.mexicotradeandinvestment.com

Ministerio de Finanzas Japón www.mof.go.jp

Ministerio de Comercio Exterior e Industria Japón. www.meti.go.jp